14
Feb
11

Te doy una canción de Silvio Rodríguez (video y letra)

Te doy una canción
Cómo gasto papeles recordándote,
cómo me haces hablar en el silencio,
cómo no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo.
Y cómo pasa el tiempo que de pronto son años
sin pasar tú por mí, detenida.

Te doy una canción si abro una puerta
y de las sombras sales tú.
Te doy una canción de madrugada,
cuando más quiero tu luz.
Te doy una canción cuando apareces
el misterio del amor,
y si no lo apareces no me importa:
yo te doy una canción.

Si miro un poco afuera me detengo:
la ciudad se derrumba y yo cantando,
la gente que me odia y que me quiere
no me va a perdonar que me distraiga.
Creen que lo digo todo, que me juego la vida,
porque no te conocen ni te sienten.

Te doy una canción y hago un discurso
sobre mi derecho a hablar.
Te doy una canción con mis dos manos,
con las mismas de matar.
Te doy una canción y digo: “Patria”,
y sigo hablando para ti.
Te doy una canción como un disparo,
como un libro, una palabra, una guerrilla:
como doy el amor.

13
Feb
11

EL ECLIPSE DE AUGUSTO MONTERROSO

Augusto Monterroso (Honduras / Guatemala)

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

 -Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

 Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

10
Feb
11

LAS ROPAS DE PAPI SE FUERON (LUIS PIMENTEL, BRASIL)

LAS ROPAS DE PAPI SE FUERON (LUIS PIMENTEL, BRASIL)

– Papi se fue de la casa, no va a vivir más con nosotros.
– No es verdad, boba. Papi se fue de viaje, después él vuelve.
– No hermanito, yo sé lo que te digo. Él no se fue de viaje ni nada de eso.
– Se fue y después vuelve.
– ¡Cabezón!. Papá se fue. Se peleó con mami.
– Tú no conoces a mi papá.
– No olvides que soy mayor que tú. Lo conozco mejor.
– No lo conoces.
– Mami me lo contó todo. Ellos ahora van a vivir separados. Cada uno en su lado.
– Mamá no conoce a Papi. Él vuelve.
– Vuelve para despedirse de nosotros y después se va otra vez.
– Él se queda conmigo.
– Eres muy cabezón. Él ya se llevó hasta las ropas.
– ¡Qué boba eres!. ¿Querías que se fuera desnudo?.
– Se llevó todas las ropas. Puedes mirar su armario.
– ¿Todas? ¿Para otra casa? ¿Y se van a quedar allá en otro guardarropa? Entonces vamos a ponernos de acuerdo en una cosa.
– ¿En qué?
– Sólo las ropas se fueron. Mi papá no.

11
Ene
11

Del método para destruir un gran amor

Para mis amigos liz y Galo, que tanto se interesaron por este cuento. Disculaparán la demora!!!
Cada semana voy a subir algún cuento para que este blog no esté tan triste y tengan algo diferente que leer.


Abdón Ubidia  (Ecuador)

Amiga, amigo: si usted ama está indefenso. El ataque proviene de usted mismo. De adentro. Créanos: no podrá defenderse. El mundo lo arrollará. Un enamorado no existe. Ha perdido su unidad. Ha perdido sus límites. Está disuelto, disgregado en el aire. No sabe dónde empieza y termina lo suyo. Ha dejado de ser un sujeto.

El amor es una enfermedad mental y usted está enfermo. Usted comete locuras y se ufana de ellas. Tiene la sensación de estar “dentro de” y no “fuera de”: conclusión: no puede tener un conocimiento objetivo de las cosas. Conclusión: usted ha perdido el mundo.            

Es doloroso decirlo pero la única manera de recuperarlo es recurrir al odio. Porque el odio es una forma de conocimiento. El odio impone distancias, asigna límites, define. No hace concesiones. Exterioriza. Expulsa de las almas apasionadas los fantasmas más inasibles y los vuelve objetos. Objetiva.

                Cuando usted ama no puede saber dónde termina su yo y empieza el del Otro. Eso le obliga a omitir toda serie negra de datos que sus ojos enamorados no quieren ver: los pequeños y grandes defectos, las fealdades, las imperfecciones. Si ama, en usted sólo opera una serie áurea: la belleza que usted fabula y necesita: el agua que inventa para su sed. Porque todo enamorado siempre sueña su amor. Convénzase: el odio es el despertar del amor.

                La receta para alcanzar el odio es una: piense usted en la serie negra de recuerdos que, muy a su pesar, quedaron en su corazón; lo que perdonó, lo que pasó por alto: busque en su memoria todas las fealdades, las torpezas, las cobardías que pueda recordar. No tenga piedad. Usted es un asesino. Un asesino laborioso. Usted está matando un gran amor. Y un asesino no puede tener piedad.

                El resto lo hace el tiempo. Un día, usted habrá recobrado su unidad. Volverá a tener un cuerpo suyo. Una conciencia suya. Una mente lúcida. Un lugar real en el mundo. Será capaz de decir opiniones de este tipo: “todo amor es narcisista: uno se ama a través del otro”. O: “Toda pasión es el encuentro de dos fantasmas” O: “Quien ama se fabula y engalana para otro que también se fabula y se engalana para uno”. O: “La pasión es la salida irracional de una razón que se asfixia”.

                En ese día el odio y el amor se habrán aniquilado mutuamente. Y usted será el único vencedor de esa batalla. De pronto. De pronto usted estará “fuera de” y no “dentro de”. Volverá a ser un sujeto. Habrá recuperado el mundo.

                No podrá creerlo. La felicidad de la razón será suya. Y aceptará el amor apacible y fiel, y hasta el tedio o la soledad, como formulas válidas para eludir el sufrimiento. Y la pasión habrá dado paso a la sabiduría. Y los días vendrán. Y usted envejecerá dulcemente. Y así, implacables, las bellas dunas del desierto borrarán todos los espejismos*.

*Publicación conjunta del Círculo machista de Munich y el Círculo feminista de Berlín.